La frontera es un colador

Resulta que como ahora está todo como el orto, Clarín y La Nación tienen sus respectivas secciones “Un extranjero en Buenos Aires” e “Inmigración Vip”, en las que muestran inmigrantes cool que no son la Inmigración descontrolada ni la Invasión silenciosa, sino que son gente que está forrada en guita pero que no se entiende por qué carajo no se quedan en sus respectivos lugares donde la juntan en pala y tienen que venir acá a robarnos el trabajo a nosotros, pero en realidad parece que no, que lo hacen de onda para traer un poco de civilización a estas tierras de barbarie y no es porque acá la cosa más o menos funca, no como en Europa, que se va todo a la mierda la seman que viene.

Entonces, están estos dos garcas, una portuguesa y un muchacho que no se sabe muy bien de dónde es “Nació en Costa de Marfil, creció en París, estudió en Londres y también vivió en China”.

El boncha este arriesgó la vida y se vino a Argentina ¿a laburar en el figorífico La Blanca? ¿a ponerse una quintita en Escobar? ¿a hachar quebracho en el norte? ¿a rellenar columnas en una obra? No, este vino a ponerse un restaurant de lujo que fusiona la comida francesa con la japonesa y eso es garantía de que todo va a estar bien. El, claro, como es franchute o algo así, lo explica mejor:

Si bien soy francés de origen libanés y nací en Costa de Marfil, viví algunos años en China, estudié en Londres y amo viajar, así conocí excepcionales ciudades alrededor del mundo, y siento que eso me permitió absorber lo mejor de ellas. Finalmente, a los dos meses nació To, un espacio totalmente distinto, diría, con un concepto único en Argentina que fusiona dos de las mejores gastronomías mundiales como la francesa y japonesa, la frapanese cuisine. En To logré un perfecto equilibrio entre lo más destacable del ambiente japonés y el encanto francés, trayendo además un diferencial como el kaiten (cinta transportadora) lo que rápidamente convirtió al local en un referente gastronómico de esta Ciudad.

O sea, no hay milanesa ni ravioles ni empanadas y te sirve poco y sale una fortuna. Lo de la cinta transportadora no lo entendí pero me juego las bolas a que no va a cambiar en nada el sabor y la calidad de la comida, pero él va a convencer a todos sus clientes que sí y le van a creer.

Como les decía, el tipo se la jugó realmente al venir a este antro:

Igualmente, soy conciente de los obstáculos con los que nos enfrentamos día a día. Por eso, si no estoy en To elijo comer en un hotel como el Duhau, en donde me siento más seguro y no estoy a merced de los asaltos y robos que ocurren a cualquier hora y en cualquier lugar, padecimientos que lamentablemente ya he vivido en carne propia.

O sea, el tipo piensa que puede decir cosas como ésta y que va a estar todo bien, que nadie le va a decir nada. Pero a pesar de tener que hacer el terrible sacrificio de comer en ese hotel cheto, el tipo acepta que la vida es dura y sigue adelante y por eso ahora emprendió un nuevo proyecto:

Hoy a mis 29 años confirmo que no me equivoqué en absoluto al tomar la arriesgada decisión de apostar mi futuro en Buenos Aires. De hecho estoy abriendo una segunda sucursal en Recoleta con detalles exclusivos como los iPads en las mesas, entregados a los comensales para que puedan disfrutar de las noticias online, elegir sus platos en el original kaiten virtual, o simplemente distenderse mientras disfrutan de una incomparable experiencia gastronómica.

En fin, un pelotudo. Pero si andaba buscando novia, tenemos para presentarle a otra cheta más:

María João Machado colecciona globos terráqueos. Conoce muchos de los países trazados en esos pequeños mundos. Grandes, pequeños o mínimos, están por todo su departamento de Recoleta, el único lugar de todo el mapa mundial en donde eligió vivir al irse de su patria, Portugal.

Hace ya tres años que esta joven de 32 años vive en la Argentina y que, sin perder la esperanza, busca un trabajo estable en gestión cultural o como actriz, su otra veta profesional.

En esa peripecia por una estadía permanente para desarrollarse y brindar sus conocimientos y su arte, afirma que se encontró con ofrecimientos por izquierda, según ella: una característica inmanente del argentino.

Su máxima es “Me fascina esa cosa tan argentina de lo trucho”. Bueno, si te fascina, agarrá lo que te ofrecen por izquierda y dejate de hinchar las pelotas. Pero ella insiste con su cuento triste porque dejó Londres donde también la juntaba en pala y vino a sufrir su exilio a este mundo trucho: “No es fácil ser inmigrante en ningún lugar del mundo, y aquí es muy complicado conseguir un empleo. Envío como cien currículums a la semana y no tengo respuesta de nadie”. Y sigue: “‘Sé que debo quedarme, voy a conseguir trabajo estable y voy a poder vivir aquí, pero lo voy a lograr de la manera correcta’, dice María, la chica viajera que colecciona globos terráqueos y elige la Argentina, a pesar de todo.” “A pesar de todo” vive en Recoleta, como no podía ser de otra manera. El gobierno debería tomar cartas en el asunto de esta pobre piba hizo un sacrificio importante porque “Ganaba una plata importante y tenía buen trabajo. En Inglaterra todo funciona bien, no hay mucha burocracia, pero a las 7 de la tarde están cenando, llueve todo el tiempo, en un año vi el sol tres veces -enumera casi sin respirar- y si bien hay mucha inmigración, todos se concentran en guetos, no hay casamientos mixtos… en cambio acá todo es una mezcla, ese es el linaje del argentino… “. Eso, nena, mezclate un poco más.

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Publicado el 15 abril 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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