La Prensa de Enlace

El canto de cisne del periodismo es reafirmar su carácter fetichista de años conjurándolo en la hoguera pública que viene siendo wikileaks. Ellos eran el receptor privilegiado de los secretos porque eran el poder de presión. La presión que ejercen sobre la política debilitó su función informativa hasta el punto de que quedó sólo lo primero. Hoy, un grupo de presión empresarial discute sobre cómo la posta la retoma un espionaje armado por un grupo de hackers sedentarios que laburan en la clandestinidad. Y descubren que ese barco pirata es el arca que guarda la esencia perdida del periodismo. Lejos de las presiones de negociación, ese reducto “flojito de papeles” de periodismo tercerizado de investigación resulta que ahora les hace pensar a los presionadores profesionales “agarrémosnos de esta porque quizás es la última oportunidad”. Llegaste lejos, tu trabajo lo hacen los “outlaws”.

¿Por qué el periodismo se siente tan interpelado por wikileaks, como si fuera el hermano mogólico que se escapó del cuarto donde lo tenían aislado del mundo? No porque se interese por el tema como cualquiera. No, el interés es porque algo de eso que hace wikileaks se parece a lo que hacen los periodistas. Acceso a información privilegiada sin tener que mendigarla. Tener agarrado de los huevos al poder político y negociar con el gotero informativo en la mano.

“El cablegate no ha cambiado el periodismo en lo fundamental, pero ha traído mucho a nuestro esfuerzo por conseguir más transparencia”, se sincera Sylvie Kaufmann, directora de Le Monde, y pone al descubierto que lo que está en disputa es algo que tiene el poder político. La información que se maneja dentro de las decisiones gubernamentales es lo que el periodismo quiere arrebatar y pone como foco de la conquista de la transparencia. Justo cuando el centro de las culpas se aloja en el poder económico mundial, la prensa apunta al poder político y le exige la transparencia que ellos mismos, como poder privado pero con enormes consecuencias públicas no están dispuesto a ejercer. El off the record dejó paso al afano de los trapos. La prensa mundial económicamente concentrada hace ataques preventivos y forma su Mesa de Enlace con los diarios más influyentes. Presiona y usa lenguaje neoliberal positivo como “transparencia” y “libertad” para captar benevolencia lectora.

Del otro lado, está ese mundo oscuro del que Magnetto tuvo que salir para defenderse, esas reuniones que mencionó Néstor con el CEO de Clarín. Estos son los wikileaks de los políticos.

Si hubiera más de esto último, empezamos a trasparentar un cachito más.

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Publicado el 24 febrero 2011 en Uncategorized y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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