45 días de ilusión

Los alumnos secundarios llevaban adelante la toma de los colegios. Todos nos gratificamos al escuchar el nivel de la discusión que dieron, la complejidad del discurso que planteaba con claridad su objetivo y el destinatario del reclamo.

La toma de Sociales  se inicia como adhesión a aquella lucha, pero dejó en evidencia las diferencias de dos generaciones de jóvenes; los estudiantes secundarios crecieron al calor de una época en la que se recuperó el valor de la política como herramienta de transformación, en la conducción del Cecso (Centro de estudiantes de sociales) Contrahegemonía representa la anti-política neoliberal que tantos frutos le dio a los grandes medios de comunicación durante la década del 90, cuando todos estos periodistas que hoy nos revuelven las tripas eran progres.

Aquellos que llevaron adelante la “lucha estudiantil” tenían por lo menos dos caminos; dar la discusión que se tenía que dar al interior de la facultad, generando conciencia, logrando el mayor apoyo posible de los estudiantes para luego si, plantear con mayor legitimidad la posibilidad de una medida de fuerza extrema. Pero eligieron un camino más fácil;  hacer su “revolución” sectaria expulsando y engañando a la mayoría de los alumnos. Nos engañaron con aquello que fue el disparador del conflicto; una mampostería caída en Marcelo T. que con el correr de las horas se transformó mágicamente en un vidrio. Nos utilizaron metiendo en medio de los reclamos 80 mil pesos para el centro de estudiantes. Nos mintieron diciendo que todo era por el edificio único, y esto merece un párrafo aparte.

El edificio es un reclamo histórico que lleva 11 años, pero se avanzó como nunca desde 2003 a la fecha. Por más que Contrahegemonía y el PO digan que es producto de la lucha estudiantil, ya sabíamos que el año que viene las carreras de Comunicación y Ciencia Política se iban  a mudar al nuevo edificio.

La partida presupuestaria para la tercera parte – el tercer pliego-  está (estuvo siempre) contemplada en el presupuesto nacional 2011 que se tiene que debatir en el congreso. Es ahí donde debería estar puesta toda nuestra atención, en la oposición que es la que va a discutir y querer modificarlo. En tal caso el Cecso, como representante de todos los estudiantes, debería presionar para que votese el presupuesto que se vote, contemple si o si esa partida presupuestaria.

En síntesis: todo aquello que se dice es fruto de la “lucha estudiantil” ya lo habíamos cosechado hace rato.  Y todo aquello que se dice forma parte de esta lucha, en realidad responde a  intereses sectoriales que quieren hacer pasar como si fueran de todos. El resultado: el desprestigio de la educación pública.

Es una crisis, como hubo tantas otras, pero es también un momento de quiebre. Como tantas veces se dice; que es necesario llegar al fondo para barajar y dar de nuevo. Las elecciones son pronto (serán), y es un momento de cambio. 

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Publicado el 21 octubre 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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