Il matrimonio è mobile, qual piuma al vento

Cuando la vez pasada Carrió defendió en Diputados el matrimonio entre personas del mismo sexo argumentando que el modelo de familia tradicional (1) que se estaba invocando era en realidad uno moderno e histórico, pero que como la palabra “matrimonio” tenía raíces religiosas y, por lo tanto, ella prefirió no quedar mal con la Iglesia al precio de no reconocer en los hechos un derecho, lo que se estaba postulando era la restricción de un término. “Matrimonio” es una celebración de la Iglesia y para la Iglesia Católica esa unión es entre hombre y mujer. Entonces, uno podía pensar que bueno, que la Iglesia se quede con el término, que a fin de cuentas no hace mucho a la cosa y que la nueva unión que vendría a bendecir un nuevo código civil reformado reconoce una serie de derechos que no tienen nada que ver con el orden trascendente de la religión, sino más bien con lo terrenal, burgués y cotidiano como puede ser la herencia, el salario familiar, la patria potestad, etc. Cosas todas nada naturales como tantas otras que también entrarían y que poco tienen que ver con la naturaleza: adopción, fecundación in vitro, divorcio, alquiler de vientre, etc. A esta forma de unión ya no la llamaríamos matrimonio -cosa que le dejamos sólo a la Iglesia Católica- y el resto se llama de cualquier otra forma pero con exactamente los mismos derechos, derechos que nada tienen que ver con la religión y que son de orden jurídico laico, y además, esta nueva unión no distingue género ni sexo ni raza ni nada. Todo el mundo que quiera juntarse bajo la ley, se junta y listo. No le llamemos matrimonio, sino cualquier ota cosa: unión, juntada, yunta (si queremos ser naturales), pareja legal, lo que sea menos “matrimonio”.

Pensaba esto hasta que apareció esto otro y a empezar otra vez. Como no se pudo sostener esa arremetida argumental, entonces aparece la histórica pretensión totalizante de la Iglesia y este obispo dice: “afirmar que el matrimonio entendido como la unión de varón y mujer es sólo un postulado religioso nos pone en riesgo de estrechar la mirada.” Entonces, ya no es que el matrimonio es una institución religiosa solamente, sino que es algo que constituye a la sociedad, a la cultura. Bueno, ahora la pelota está acá, de este lado de la cancha. Ya no es eterno el matrimonio ni privativo del orden religioso. Y acá creo que esto nos beneficia. Si no es eterno, es histórico, social, cultural. Y si hay algo que constituye desde el principio de los tiempos a las sociedades, a las culturas y a la historia es su mutabilidad. Así, que ahora nos gusta así, cambiado, sin importar cual es la preferencia sexual, no como ayer, no como en el principio de los tiempos, allá lejos, incluso antes de la religión. El libro del matrimonio social, cultural e histórico no está escrito en piedra como las tablas de Moisés.

(1) El modelo de Sagrada familia es un poco entre disfuncional y heterodoxo si comparamos con el modelo que la Iglesia hoy defiende. Un padre, José, que no es es el padre sino un sustituto porque el verdadero es Dios que no fue el que concibió, sino que mandó a un ángel para que, encima, hiciera la cosa un poco auricual, digamos, con el “llena eres de gracia” que le susurra a María y con un hijo que dice también que es padre y una madre que es virgen y todos ellos son hijos de un padre que es también el hijo. Bueno, se pasaron de modernos.

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Publicado el 9 julio 2010 en Uncategorized y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. cuorecontento

    Ja! que bueno está esto de la iglesia apelando a Freud ! si Sigmund se enterara se revolcaria de la risa, con toda la polémica que tuvo toda su vida con las religiones a las que llamó “neurosis obsesiva colectiva” por los rituales y creencias que rigidizan a la vida de las personas.
    Además habría que recordarle al tal obispo Lozano que escribe en La Nación que Freud no legislaba, se limitaba a analizar las normas y costumbres existentes en la sociedad y como éstas son las responsables de muchas de las enfermedades mentales que nos aquejan.

  2. cuorecontento

    Ja! que bueno está esto de la iglesia apelando a Freud ! si Sigmund se enterara se revolcaria de la risa, con toda la polémica que tuvo toda su vida con las religiones a las que llamó “neurosis obsesiva colectiva” por los rituales y creencias que rigidizan a la vida de las personas( y a la N.O. la llamaba religión privada)
    Además habría que recordarle al tal obispo Lozano que escribe en La Nación que Freud no legislaba, se limitaba a analizar las normas y costumbres existentes en la sociedad y como éstas son las responsables de muchas de las enfermedades mentales que nos aquejan.

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