La C…ara de la L…una

Hay un tango que originalmente se llamaba”La concha de la lora”. Mas tarde, por sucesivas censuras, pasó a ser “La C… de la L…” y termino como “La Cara de la Luna”. Otro tango que se me viene a la mente es uno que cantaba Rivero donde incita a un joven a que abandone la leche chocolatada y las pastillas de ananá para timbear en las carreras y beber alcohol potente. Una característica de algunos tangos de la década del 20 es la lamentación de que “el tango ya no es el de antes” y todavía no estábamos en la llamada época de oro, que son la de las orquestas del 40 con Di Sarli a la cabeza. Esa es la veta conservadora quizá, pero que añora el tango prostibulario, soez, de la noche y la mala vida. Los tangos del 40 son ya producto de tangueros “profesionales”, donde el choclo no es una metáfora del falo sino un ritmo bailable de salón. Allí el tango ganó en sofisticación, peso musical, hasta en poesía quizá, y perdió la frescura que le gustaba a Borges (un tipo sofisticado y elegante).

Pero el tango también fue progresista, incluso de izquierda, con Pugliese y Homero Manzi como buenos ejemplos. Los dos militantes, uno comunista y el otro líder de FORJA, radicales que apoyaron a Perón.

El folclore argentino también tiene su izquierda y su derecha. También gustó de la apología a la vida nocturna, el alcohol y el festejo vario. Se lleno de ideologías y entrego mártires políticos en diferentes dictaduras. También puede ser liviano, pegadizo y pobre o lo contrario.

La música clásica no nos dio solo santos. Hubo allí también algunos drogadictos, alcohólicos, putaneros, nazis, y compromisos políticos de distintos pareceres.

Todo lo anterior es una obviedad. Cierro así el tema de asociar estilos musicales a posiciones determinadas ante la vida y las ideologías.

Hay cuestiones más urgentes. Cuando el flamante ministro de educación porteño acusa al sindicalismo docente de ser causa de la decadencia educativa, hace un análisis mediocre como una canción pop de chicas moviendo el tujes. La situación de los trabajadores de la educación ha sido vergonzosa desde que yo tengo memoria. Sueldos miserables, cantidad de profesionales trabajando gratis en “pasantías” que nadie reconoce, con infraestructuras que se les derrumban sobre la sesera y un abandono total de la estructura estatal. Si, es verdad que los paros son numerosos, también es verdad que nunca se intento paliar la situación con soluciones de calidad que se sostuvieran en el transcurso del tiempo.

Hay otro recuerdo vergonzoso de mis tiempos de secundario. Profesores que defendían la dictadura militar. Para los chicos que teníamos heridas graves en nuestro haber era doloroso y traumatico. Para todos era nocivo. Pensé que el tiempo depuraría. La C…ara de la L…una.

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Publicado el 20 diciembre 2009 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Tus ideas permiten que no caigamos en el aprecio de forma, más bien sea el fondo que imponga un criterio valedero como el tuyo. Estoy muy de acuerdo con tu brillante idea, se culpa a quienes no tienen la culpa, sino este sistema corrupto que no le importa un comino la educación de calidad del pueblo, más bien que sigan en su ignorancia para seguir gobernando por los siglos de los siglos.

    • Gracias por pasar y comentar Gonzalo. Que no te venza el nihilismo que las batallas deben pelearse con el objetivo de ganarlas. Un abrazo.

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