Cao(s) de tránsito en EE. UU.

Anh Cao

En los últimos años, sin embargo, cada vez más países apuntan hacia una mayor intervención del Estado: el debilitamiento de los partidos como grandes agregadores de intereses sociales y formuladores de plataformas ideológicas –el ocaso de los partidos de masas– ha ido reduciendo sus funciones, hoy limitadas sobre todo al reclutamiento de personas para cargos públicos, convirtiéndolos en virtuales entidades paraestatales.

Ayer se produjo algo que en Argentina también viene sucediendo. Obama tuvo una victoria parlamentaria unos días después de varias derrotas electorales (en New York, New Jersey y Virginia). La cámara de representantes (que vienen siendo los diputados) aprobó la ley de reforma de salud (Health Bill) por un márgen estrecho: 220 a favor y 215 en contra. Todavía falta que pase por senadores. Así como el gobierno argentino, después el 28J recuperó la iniciativa parlamentaria y sobre todo la promoción de leyes que amplían derechos (Ley de medios, AFJP, etc) o a través de decretos, a pesar de no tener tanto apoyo popular, algo similar pasa con el gobierno demócrata. Eso hace pensar hasta qué punto la política cómo tal, lo que denominamos poder político, puede ser más progresista que la sociedad en su conjunto. Digo esto porque las opciones de reemplazo, tanto en un caso como en otro, son de derecha, no de izquierda.

Pero lo curioso es que hubo un solo representante de los republicanos que votó a favor de la ley. Anh Cao, representante de Louisiana, específicamente de New Orleans. Pero más curioso todavía es que un representante demócrata de Louisiana, Charlie Melancon, votó en contra. Obviamente ya se está tramitando el borocotazo de Cao hacia los demócratas, en vistas de lo solo que quedó en su partido y de que aspira a ser senador el año próximo. Esto es bastante común en EE. UU.. Los acuerdos particulares y las posiciones ideológicas cruzadas. El más progresista de los conservadores termina siéndolo más que el más conservador de los progresistas. Y esto en los hechos, no simplemente por declaraciones, sino a la hora de votar.

Pero el arreglo fue una de cal y una de arena. Cao votó a favor con la condición de quitar del plan de salud financiado por el estado el acceso al aborto. Es decir, como lo dijo con sus palabras, para que no se utilizara el dinero de los contribuyentes para financiar abortos (esto lo pone a Cao fuera de los republicanos que si aceptan el aborto, que son un 29%). Con esto, queda el problema de que si una mujer quiere hacerse un aborto va a tener que pagarlo a parte porque no lo va a cubrir su plan médico. Pero eso sirvió para obtener un consenso y que el 96% de la población de EE. UU. quedara cubierta con un sistema de salud:

Tonight, I voted to keep taxpayer dollars from funding abortion and to deliver access to affordable health care to the people of Louisiana.

A lo que voy es que parece cierto lo que señala Natanson respecto del tema ideológico de los partidos y que las razones son cada vez más variadas. Cao no acató la disciplina partidaria por dos razones. El dijo que votó a conciencia, lo cual puede ser cierto, pero su conciencia coincide perfectamente con su lógica para mantener su poder. El dice que vota a favor para que los pobres de su estado (uno de los más pobres) puedan acceder a una cobertura médica. Es una razón territorial -que se afianza con la promesa de mayor ayuda económica de parte del gobierno hacia las víctimas del Katrina: “Cao said that he called President Barack Obama to tell the president that he was willing to support the legislation, but needed assurances that Obama would continue helping his district recover from Hurricane Katrina. Cao said that he received that commitment from Obama.”-, y él lo aclara: “I felt last night’s decision was the right decision for my district even though it was not the popular decision for my party”,con lo cual busca el apoyo de su electorado. Pero también intentó responder positivamente a las preferencias morales de un sector conservador. Los estados del sur, junto con los del medio oeste, son donde más resistencia hay al aborto (alrededor de un 25% de rechazo contra un 19% en el nordeste y un 16% en el oeste). De modo que en una sola jugada mata dos pájaros de un tiro.

El tema entonces es que las decisiones políticas y los consensos no son ni meramente confesionales o acorde a la manera de pensar individual ni tampoco meramente resultadistas. La cosa va mezcladita porque la sociedad es cada día más compleja y si se quiere obtener resultados que afecten a mayorías, hay que pensar que las herramientas con las que se juega en esa relación de fuerzas pueden ser muy variadas, sin que eso sea, en principio, sólo motivo de censura. En fin, rosca, negociación, poder, mayores derechos, reelecciones, consciencia, individuo, sociedad; todo bien complicado, todo bien político, nada de “producto de un espontáneo consenso social”.

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Publicado el 8 noviembre 2009 en Uncategorized y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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