Monografía conservadora

Ya acá se ocuparon de un aspecto de orden profesional, los medios comunitarios, y acá del tema constitucional y político. Pero lo que más me saturó del artículo de Sarlo de hoy es el conservadurismo.

Pasemos por alto esta barbaridad:

“Las palabras no reemplazan a la realidad y la palabra “dictadura” no reprime las libertades y el pluralismo tanto como una dictadura verdadera. Demasiado Foucault oratorio y demasiado olvido de que, como enseñó Saussure, la palabra “caballo” no trota.”

que oculta, porque no puede ser que lo ignore, el carácter real de una ley. Al permitir y restringir cosas, la ley tiene un correlato en la realidad; si no, no tiene ningún sentido.

Pero el aspecto al que me refiero está presente en pasajes como estos:

“Naturalmente, las notas a pie de página de la ley, tan desordenadas como las de una monografía estudiantil en borrador, dan casos de legislación comparada donde también hay representación del Poder Ejecutivo en este tipo de organismos: Australia o Chile, por ejemplo. Pero la legislación comparada se vuelve abstracta si no se la completa con un poco de política comparada: el Poder Ejecutivo de Australia y Chile tiene tradiciones de mayor autolimitación que el Ejecutivo personalista y concentrado de la Argentina. Si un alumno presentara estos ejemplos de legislación comparada, cualquier profesor le sugeriría hacer también un poco de historia comparada, ya que se legisla para un país no para una historieta de ficción política.”

Acá subyace el prejuicio de que no hay manera de cambiar nada porque hay una identidad inamovible. No podemos hacer nada en comparación con otros lugares porque nuestra cultura es inferior. Es el momento de mayor reacción del artículo, y quizás el que más demuestra el corte conservador de todas sus concepciones.

Y lo corona con esto:

“Es lindo creer que allí no sólo crecerán flores envenenadas por la cooptación política o los intereses sindicales, sino organizaciones casi escandinavas, orgullosamente fuertes e independientes que encontrarán también en la sociedad civil fuentes de financiación voluntaria, convirtiendo a este país de avaros en todo lo que sea apoyo a lo público, en una república de ciudadanos encantadores, dispuestos a donar quinientos pesos anuales a la emisora de su preferencia, como sucede, sin ir más lejos, en Estados Unidos.”

Entonces, ¿qué? La idea es que cualquier proyecto por bueno que sea, destinado a la Argentina, es como tirarles margaritas a los chanchos. No hay modo de progresar ni de avanzar en una sociedad más justa ni probar qué pasa si abrimos el espacio de la expresión a sectores nuevos que no participan de la radiodifusión porque una ley se los prohíbe porque como estamos atravesados por un pecado original que nos hace indignos de cualquier avance social nos merecemos lo peor.

Ah, por cierto, ¿qué debería decir un profesor si un alumno después de haber escrito “una monografía estudiantil en borrador” sobre este tema, le pone el siguiente moño de otro tema como conclusión de semejante paquete?:

Cuando se menciona tantas veces a los pueblos originarios como lo hace este proyecto, es bueno recordar que los hombres y mujeres reales de esos pueblos son los que más probabilidades tienen de vivir en la pobreza.”

(?)
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Publicado el 20 septiembre 2009 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. A mi me parece que a la Sarlo lo único que le importa es cuidar su lugarcito de intelectual farandulesca, por eso lo que pareciera ser un análisis “serio” en el fondo de lo que se trata es de no perder los privilegios elitistas de unos cuantos a quienes la apertura del juego no los beneficia.
    Es notable como a una persona tan “inteligente” se le escapa el rol idiotizador que están jugando los medios: Los programas de la TV que se ocupan interminablemente de registrar las peleas entre las vedetes, otros que convocan a concursos de canto para burlarse de los concursantes, sin contar aquellos que atentan directamente a la salud mental de los niños propiciando o cometiendo abusos a través de la imagen o la palabra y directamente sometiéndolos a juegos adultos a través de concursos, competencias etc. O a los que crean opinión pública contraria al gobierno deformando la realidad o responsabilizandolo de problemas estructurales.
    La Sarlo acusa a aquellos que propician la nueva ley de medios de estar forjandose un lugar y ella no escatima argumentos para defender lo indefendible con tal de entorpecer la posibilidad de un cambio. Es curioso que esté más preocupada por las dificultades de la apertura del juego que por la pobreza cultural del juego cerrado que domina actualmente.

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