Tercera posición

Hay un tercer espacio cada vez más evidente. El jueves pasado el senador radical Ernesto Sanz le dijo a Miguel Pichetto: “Ustedes saben que hay sectores que no quieren que este gobierno termine su mandato, sectores que no están en este congreso. Nosotros jamás nos sumaremos a eso. Todo lo contrario”. Si por un lado tenemos a lo que podríamos llamar el pueblo, la gente o la sociedad, y por otro, la política, en medio aparece un tercer actor que sería el poder económico. Hace tiempo que no se mostraba tan evidente, tan claramente visible. Más ostensible, el sector rural; un poco menos, el industrial.

Los días posteriores a las elecciones del 28 de junio mostraron a una oposición exultante y gritando su victoria que se expresaría en intentos sucesivos de limar el poder político del gobierno o lo que llamamos gobernabilidad. Pero pasan los días y, si bien se nota que el gobierno ha perdido parte de su poder, que se traduce en concesiones (ley de emergencia agropecuaria, por ejemplo), no hay indicio de una pérdida de control sobre el Ejecutivo. La primera reflexión es una pregunta: ¿en qué consistiría ganar en este caso? Es decir, cuando la Mesa de Enlace dice que “la oposición tiene que darse cuenta de que las ganó”, ¿a qué se refiere? ¿Cómo debería traducirse esa victoria? O como señala la caja de resonancia mediática del sector ¿qué significa ocupar ese espacio de “poder vacante”? Esta reflexión es, en realidad, una duda porque no está explicitado cuál es el referente de aquello que se demanda. Ahí, podemos pensar en una segunda cuestión complementaria. Hay una diferencia entre esos dos poderes, el político y el económico. Este espacio de poder tiene otra lógica que la del primero. (Biolcati suele mostrarse ambiguo: dice que “han ganado en las urnas” -ver el video de la nota de La Nación que está en el segundo link- como pedía la Presidenta, y en ese caso se coloca dentro del espacio político, pero después les demanda a los partidos una cierta conducta y ahí es donde vuelve a mostrarse como poder económico espectador de la contienda electoral).

¿Qué podría hacer la oposición apenas triunfante (porque fragmentada ha ganado en distritos importantes, pero no a nivel nacional y el gobierno posee primera minoría en el Congreso) para ocupar ese espacio vacante? En principio, no demasiado, por lo menos hasta diciembre. Puede obturar, como lo vimos en el Congreso en estos días. Pero lo cierto es que los hechos señalan que es menor el poder real que el que se genera como sensación. Biolcati se desespera porque no hay hechos concretos que determinen una usurpación del poder, porque haber ganado en algunos distritos no significó rápidamente un abandono de la presidencia por parte del kirchnerismo. Y ¿por qué pasó esto? ¿por qué no pasa más de lo que pasa? Y… entre otras cosas, tal vez porque las instituciones “destruidas” por los Kirchner funcionan un poco más de lo que la UCR cree.

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Publicado el 9 agosto 2009 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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