Movilidad social

Existe una memoria del desarrollo. Hay un modo de transmitir lo que sucedió en un período previo. El relato no suele ser suficiente. Pero hay marcas que se transmiten entre generaciones.

En la película de Laurent Cantet, Ressources humaines (Recursos humanos, 1999), el padre de Franck, Jean-Claude, hace años que es operario de una fábrica metalúrgica. Ha logrado convencer al patrón de que tome a su hijo como pasante. Franck trabajará en el área de Recursos Humanos de la empresa. Su tarea es la implementación de las 35 horas semanales de trabajo que se estatuyeron legalmente en Francia. Los sindicatos sostienen que esto debe servir para crear más empleo. Para el patrón, es una oportunidad de reducir personal y exigirles mayor producción a los que queden. Entre los futuros despedidos está Jean-Claude.

En este fragmento, el hijo advierte que el padre le ha transmitido que la mejora es un modo de superar un estado desventajoso. Todo un capital material amasado por el obrero se transformó en educación en busca de que luego devenga un capital mayor. El padre ha entendido que ser obrero podía constituirse como arma de ascenso social a condición de que se transformara en una vergüenza y así sería algo indeseable para el hijo. Pero al hijo le disgusta ese sentimiento. Siente la vergüenza y el disgusto de sentirla al mismo tiempo. Le incomodan el pasado obrero y el futuro patronal por igual. La escena resume pasado, presente y futuro. El trabajo se ha convertido en consciencia del proceso de movilidad social. Hay un alto en la dinámica que significa reflexión. Parar las máquinas para pensar qué ha sucedido. Sin embargo, Franck sabe que si no hace el salto, todo el sacrificio de su padre habrá sido en vano. El avance social es irrenunciable.

El hijo desnuda toda una trama. Dice lo que significa todo ese proceso. La movilidad se ejecuta en la familia. Hay una forma paradojal del proceso. Mostrar en medio de una relación de amor filial un proceso social, pragmático, pero que sólo puede producirse por ese amor filial. Es el amor del padre el que promueve el ascenso del hijo. Y el padre lucha contra otra fuerza que no lo deja. Esa otra fuerza es aquella para la cual él prepara a su hijo. Su padre hizo todo para que su hijo sea parte de aquellos que hacen todo para que él no pueda concretar su sueño. Su hijo, del lado patronal, forma parte del diseño del plan que, entre otras cosas, achica costos. Esos costos son personas como su padre. Los que luchan se producen mutuamente.

Ese ascenso tiene el costo adicional de una brecha casi insuperable entre padre e hijo. Una brecha construida por intereses diversos. El padre no puede hacer otra cosa que trabajar porque cuanto más trabaja más acerca a su hijo a la otra clase. El hijo, que ha ido a la universidad, tiene una gama de intereses que no son los del padre. Y esto no es sólo una cuestión generacional.

Pero lo que ha provocado el develamiento es el hecho de que Franck haya experimentado que era él mismo una fuerza contraria a la de su padre. Luego, la forma de construir una consciencia sobre eso en su padre fue a través de la sindicalización del problema. Fue en el marco de la experiencia sindical de la huelga que el conflicto intergeneracional tomó lugar y se expuso en toda su complejidad. El sindicato es otra fuerza que busca la movilidad. Su función es tratar de multiplicarla.

Existe una memoria del no desarrollo. La trama invertida: los hijos con menos oportunidades que los padres. Zitarrosa diría:

Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida… Eso no es tan triste… Triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento… Su cadena de huevos de seda… (Guitarra Negra).

Gracias a Sandra, a Patronio1 y a Gabriel.

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Publicado el 25 julio 2009 en Uncategorized y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Una reflexión similar, aunque menos directa, ocurre en la película inglesa, Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000). En ésta, Billy, un chico inglés que vive en un pueblo minero (Durham) con su padre, hermano mayor y abuela, decide que quiere dedicarse al ballet clásico. El padre, Jackie, se opone hasta que descubre que la danza será el ticket de salida de Billy a la ciudad (Londres), una educación y una oportunidad de no terminar en las minas. Si antes Jackie formaba parte de las huelgas de mineros, ahora romper la fila de huelguistas y continuar trabajando es la única forma de lograr que su hijo consiga el dinero necesario para asistir a las audiciones en Londres a la escuela de danza.
    La movilidad social pasa aquí por el contacto con el arte, lo estético o la cultura que, aparentemente, sólo se encuentra en la metrópolis. Quedarse en Durham implica el estancamiento del cual su hermano no pudo salir.
    El final de la película muestra a un Billy adulto, bailarín profesional, a punto de estrenar la pieza El lago de los cisnes. Su padre y hermano viajan a Londres a ver el espectáculo. Se infiere por la escena que Billy nunca volvió al pueblo y que su padre nunca salió de éste salvo para ver el performance del hijo. La “brecha insuperable entre padre e hijo” que hay en Recursos Humanos es visualmente más evidente en esta película. Billy, en el escenario; el padre, en el lugar del espectador observando el resultado de su sacrificio, el diamante que obtuvo de la mina de carbón.
    Esa distancia física entre padre e hijo es ejemplo de otra distancia: no sólo la generacional, sino la distancia que necesariamente e inevitablemente ocurre con la movilidad social. El interés del padre no está en el performance en sí, sino en que es su hijo el que se encuentra en el escenario. El rostro emocionado (como en Recursos Humanos) del padre al momento de ver al hijo bailar es lo que devela al espectador del film que el padre ha comprendido que el sacrificio tuvo logros.

    • Bueno, también acá es importante la diferencia entre la resolución individual y la colectiva. Para el padre de Franck, el sindicato es un escollo. En cambio, lo que muestra el hijo en la discusión o en su monólogo frente al padre es que eso que el padre hizo se puede extender y sólo es posible mediante la huelga.

  2. cuore contento

    Yo no ví la película inglesa pero sí la francesa. Lo que me parece es que no se trata sólo del”ser social” porque la conciencia social y la ideología marxista puede y de hecho está en muchísima gente que no es obrera. Estaba pensando en que la reforma universitaria del 18 fué una confluencia en la que también participaron los sindicatos y que en el cordobazo participaron obreros y estudiantes y muchos obreros eran a su vez estudiantes (esto se perdió bastante).
    En la película francesa a Frank le cae la ficha de que estaba actuando en contra del padre, de la hermana y de los amigos y que la patronal lo usa pero no es parte, eso se evidencia cuando lo dejan afuera de la reunión. Esto me hace pensar que esto que dije de la ideología no es lo único que posiciona, pero también es verdad que ser apolítico es en general ser funcional a la derecha.
    Estoy de acuerdo en esto de que el individualismo también es funcional a la derecha.

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